RomeReservado a miembros 23/06/20263Añadir a favoritos

Ocho días separan a la Iglesia del 1 de julio, fecha en la que la Fraternidad San Pío X anunció nuevas consagraciones episcopales no autorizadas. León XIV lanzó un último llamado solemne. El Abad Grégoire Masson hace un balance teológico y canónico sobre este momento decisivo para decenas de miles de fieles apegados a la Tradición.
El Papa León XIV ha lanzado un llamado solemne a la Fraternidad Sacerdotal San Pío X (FSSPX) antes del 1 de julio de 2026: renunciar a las consagraciones episcopales no autorizadas anunciadas para esa fecha y comprometerse en un diálogo teológico con miras a una regularización canónica. La fecha se acerca. Ocho días separan a la Iglesia de este plazo. La Fraternidad, fundada por Mons. Marcel Lefebvre en 1970, sigue siendo canónicamente irregular desde las consagraciones episcopales de 1988, por las cuales Juan Pablo II había pronunciado una excomunión levantada por Benedicto XVI en 2009.
En febrero de 2026, la Fraternidad Sacerdotal San Pío X anunció su decisión de proceder a nuevas consagraciones episcopales el próximo 1 de julio: cuatro sacerdotes deben ser consagrados obispos sin mandato pontificio. León XIV recibió al superior general, el abad Davide Pagliarani, en un encuentro cordial, y le propuso un «itinerario de diálogo específicamente teológico» con el objetivo de establecer los mínimos necesarios para la plena comunión. La Fraternidad rechazó este diálogo. A pocos días del plazo, el Papa ha lanzado lo que parece ser un último llamado público a la comunión: «No hagan esto, intentemos vivir la comunión de la Iglesia». La Fraternidad cuenta con alrededor de 700 sacerdotes y atiende a fieles en todo el mundo, principalmente en Francia, Alemania, Estados Unidos y América Latina. Su estatus actual (tolerado sin ser regular) crea una situación canónica inestable que León XIV parece decidido a clarificar antes del verano.
La cuestión en el corazón de las negociaciones es la aceptación del Concilio Vaticano II. La FSSPX cuestiona ciertas orientaciones conciliares, en particular sobre la libertad religiosa (Dignitatis Humanae) y el ecumenismo (Unitatis Redintegratio). Conviene aquí distinguir con precisión lo que pertenece al Magisterio ordinario universal (al cual se debe un asentimiento religioso del intelecto y de la voluntad, Lumen Gentium, n. 25) y lo que pertenece a aplicaciones pastorales susceptibles de discusión teológica. La Nota Praevia a Lumen Gentium es esclarecedora: preserva la autoridad primacial del Pontífice romano frente a cualquier lectura colegialista reductora. Es precisamente sobre estas distinciones que los teólogos romanos y los representantes de la Fraternidad trabajan desde hace años.
Dos escenarios se perfilan. Si la FSSPX renuncia a las consagraciones y acepta un itinerario teológico que conduzca a una prelatura personal o un estatus canónico análogo, cientos de miles de fieles apegados a la forma extraordinaria del rito romano estarán en camino hacia una plena reintegración en la comunión visible de la Iglesia. Si las consagraciones tienen lugar como se anunció, la clarificación romana que seguirá precisará las condiciones sin las cuales la comunión plena y entera no es posible. Este desenlace, menos deseado, tendría al menos el mérito de la verdad.
La fecha del 1 de julio no es una amenaza disciplinaria: es una invitación urgente a resolver una situación canónicamente anormal. León XIV ha mostrado desde su elección una preocupación constante por la unidad visible de la Iglesia. Sin embargo, sería reductivo leer este plazo únicamente desde el ángulo jurídico o político: es ante todo una cuestión teológica profunda sobre la naturaleza del asentimiento al Magisterio en la Iglesia católica. Los fieles de la FSSPX, cuya piedad y apego a la Tradición no están en duda, merecen ser acompañados pastoralmente sea cual sea el desenlace. Su amor por la Iglesia no es cuestionable; su situación canónica sí lo es.
El Señor oró para que todos sus discípulos fueran uno, «para que el mundo crea» (Juan 17, 21). La unidad visible de la Iglesia no es un detalle administrativo: es signo de la verdad de Cristo en el mundo. Orar sin descanso por los negociadores de ambas partes, por los fieles de la FSSPX y por León XIV, para que este momento delicado conduzca a la comunión en lugar de a la ruptura.
- **1970**: Fundación de la FSSPX por Mons. Marcel Lefebvre.
- **1988**: Consagraciones episcopales sin mandato pontificio. Excomunión por Juan Pablo II.
- **2009**: Benedicto XVI levanta la excomunión de los obispos consagrados en 1988.
- **2015-2025**: Diálogos teológicos intermitentes sin acuerdo definitivo.
- **Febrero 2026**: Anuncio de nuevas consagraciones episcopales para el 1 de julio.
- **Junio 2026**: Último llamado del Papa León XIV a la Fraternidad.
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Huit jours, c'est court... J'espère vraiment qu'ils vont entendre l'appel du Pape, ça ferait tant de bien à l'Église.
Huit jours avant l'échéance, et toujours ce blocage... Est-ce qu'on va encore tourner en rond sans avancer ?
Décidément, cette histoire me serre le cœur. On dirait que personne ne veut vraiment tendre la main.
FSSPX : Léon XIV lance un dernier appel avant le 1er juillet