France 24/06/20266Añadir a favoritos

La expresión «batalla cultural» se ha vuelto omnipresente en el debate público. Pero ¿qué designa exactamente? Isabelle de Franclieu cuestiona los usos de una fórmula que puede tanto nombrar una realidad seria como enmascarar sus verdaderos desafíos.
El artículo señalado por nuestras fuentes (23 de junio de 2026) cuestiona la omnipresencia de la expresión «batalla cultural» en el debate público francés y europeo. La fórmula, popularizada especialmente por las lecturas de Gramsci en los años 1970, designa la conquista de las mentes y las instituciones culturales como prerrequisito o alternativa a la conquista política directa.
La expresión nombra algo real: las ideas y las normas sociales no son neutras. Transmiten visiones del hombre y concepciones de la vida buena. Pero conlleva un riesgo: reducir toda cuestión de verdad a una relación de fuerzas. Si la bioética católica no es más que un arma en una batalla, su valor de verdad se vuelve secundario respecto a su eficacia estratégica. La tradición católica distingue la apologética —que se dirige a la inteligencia— de la propaganda, que manipula. Benedicto XVI lo precisa en Deus Caritas Est (n. 28a): la Iglesia no puede ni debe tomar en sus manos la batalla política para realizar la sociedad más justa posible, pero tampoco puede ni debe permanecer al margen en la lucha por la justicia. Se trata de una participación en la verdad, no de una estrategia de conquista.
Testimoniar la verdad con dulzura y respeto (1 Pedro 3, 15-16): no es una estrategia de conquista, sino una oferta de diálogo arraigada en la certeza de que la verdad no necesita violencia para imponerse.
La Iglesia no puede ni debe tomar en sus manos la batalla política para realizar la sociedad más justa posible. No puede ni debe sustituir al Estado. Pero tampoco puede ni debe permanecer al margen en la lucha por la justicia.
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Cette expression, on l’entend à toutes les sauces… ça finit par ressembler à un mot-valise pour ne pas avouer qu’on se sent dépassé, non ?
Cette expression me fatigue : on a l'impression que tout se réduit à une guerre de slogans, alors que les vraies questions sont concrètes.
Cette formule me laisse perplexe : on parle de « bataille », mais est-ce qu’on sait vraiment pour quoi on se bat au juste ?
« Bataille culturelle », on nous en parle tout le temps, mais concrètement, ça change quoi dans ma paroisse ?
Cette expression me fait un peu peur : on dirait qu’on prépare la guerre. Pourquoi pas simplement parler de témoignage ?
Cette expression me laisse perplexe : on dirait une guerre sans fin, où personne ne sait vraiment qui a gagné ou perdu.