France 23/06/20262Añadir a favoritos

Miles de padres de familia cristianos caminando juntos para consagrar sus familias a Dios. Le Salon Beige relata esta historia extraordinaria. Isabelle de Franclieu reflexiona sobre este testimonio de fe viril que dice algo esencial sobre la Iglesia de Francia de hoy.
El Salon Beige relata la historia de la peregrinación de los padres de familia: hombres, cristianos comprometidos, que caminan juntos para consagrar sus familias a Dios. Esta peregrinación, arraigada en la tradición de la piedad popular francesa, reúne a miles de participantes. Da testimonio de un renacimiento de la espiritualidad masculina en la Iglesia de Francia, en contra de los discursos dominantes sobre la desvirilización de las prácticas religiosas y el supuesto desentendimiento de los padres.
El lugar del padre en la familia ha sido objeto de una enseñanza magisterial constante y exigente. Familiaris Consortio (n. 25) recuerda que el padre está «llamado a ser para sus hijos el primer representante y testigo de la fe». Esta peregrinación encarna precisamente este llamado: hombres que dejan la comodidad del hogar para significar públicamente su pertenencia a Cristo y su responsabilidad como cabezas espirituales de la familia. En un contexto de profunda desestabilización de la masculinidad cristiana y de borrado de las figuras paternas en la cultura contemporánea, este gesto no es anecdótico. Es profético. Dice que hay hombres, en Francia, que asumen aún su vocación de padre en toda su dimensión espiritual y comunitaria.
La Iglesia necesita padres valientes: en las familias, en las parroquias, en la vida pública. Que esta peregrinación inspire a otros hombres a asumir sin vergüenza su vocación de padre y de cristiano, caminando –en sentido propio y figurado– al servicio de aquellos que les han sido confiados.
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Enfin un signe qui fait du bien ! Chez nous aussi, mon mari a pris l’habitude de dire une dizaine avec les enfants avant le dîner, et c’est comme si la maison respirait mieux.
C’est touchant ces pèlerinages, mais est-ce que ça remplace vraiment la prière en famille au quotidien ? J’en connais qui ont tout donné à l’Église et dont les enfants ont tourné le dos après.