EuropeReservado a miembros 25/06/20262Añadir a favoritos

Un documento oficial de la diócesis suiza de San Galo insta a sus fieles a trabajar por la elección de una mujer papa. No se trata de una opinión marginal: es una contradicción frontal con la enseñanza pontificia definitiva de 1994.
La diócesis de San Galo, en Suiza, no es una diócesis como las demás en la historia reciente de la Iglesia católica. Fue allí, en torno al cardenal Walter Kasper y algunos obispos europeos, donde el Grupo de San Galo coordinó sus estrategias con vistas a los cónclaves de 2005 y 2013. Esta misma diócesis acaba de difundir, en junio de 2026, un documento de formación que invita a sus fieles a "trabajar juntos" con miras a "la elección de la primera mujer papa".
Según la Catholic News Agency del 24 de junio de 2026, la diócesis de San Galo ha difundido un material de formación parroquial en el que la futura elección de una mujer para la Sede de Pedro se presenta como un objetivo a promover colectivamente. Este documento no es la opinión marginal de un sacerdote aislado: es producido por una instancia diocesana. La iniciativa se produce en el momento mismo en que León XIV acaba de reafirmar la reserva de la homilía a los únicos ministros ordenados, en respuesta directa a las demandas del Camino Sinodal alemán.
Juan Pablo II, en la carta apostólica Ordinatio Sacerdotalis (1994, n. 4), declaró "definitivamente" que "la Iglesia no tiene en modo alguno la facultad de conferir la ordenación sacerdotal a las mujeres". La Congregación para la Doctrina de la Fe precisó en 1995 que esta enseñanza pertenecía al magisterio ordinario y universal infalible (responsio ad dubium, 28 de octubre de 1995). Ahora bien, la función pontificia presupone la ordenación episcopal (Código de Derecho Canónico, can. 332 § 1 y 1009 § 1). Promover la elección de una "mujer papa" equivale, por tanto, a promover lo que el magisterio ha declarado imposible e inadmisible. No es una cuestión abierta al discernimiento pastoral.
Este caso ilustra un fenómeno estructural en Europa: la desobediencia eclesiológica que ya no adopta la forma de declaraciones estridentes, sino de documentos pedagógicos discretos, difundidos en las parroquias, que moldean las expectativas de los fieles en contradicción con el magisterio. Para León XIV, una respuesta dicasterial firme reforzaría su autoridad frente a las veleidades reformistas; el silencio podría interpretarse como una tolerancia tácita.
La fuente – LifeSiteNews – debe leerse con discernimiento: conviene verificar si este documento ha sido aprobado por el obispo de la diócesis o si emana de un servicio que actúa de manera autónoma. Si el obispo desautoriza el texto, el asunto se extingue. En caso contrario, León XIV dispone de un expediente concreto para una intervención canónica. El punto ciego: esta iniciativa revela la creciente desconexión entre ciertas Iglesias locales de Europa central y la enseñanza romana, una fractura que el sínodo sobre la sinodalidad no ha logrado colmar.
«Si alguno se cree algo, no siendo nada, se engaña a sí mismo» (Ga 6, 3). Más profundamente: «Por eso el sacerdocio ministerial es radicalmente distinto del sacerdocio común de los fieles» (CEC n. 1592).
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Une femme pape, c’est peut-être osé, mais franchement, après des siècles à toujours entendre la même chose, ça fait réfléchir.
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