Rome 25/06/20262Añadir a favoritos

En una carta dirigida a la Fundación Jérôme Lejeune, León XIV rinde homenaje al genetista católico y resistente al aborto. A cinco días de la votación francesa sobre la ayuda a morir, este gesto pontificio adquiere una resonancia particular.
Gènéthique informa que León XIV dirigió una carta a la Fundación Jérôme Lejeune en la que rinde homenaje al genetista católico francés (1926-1994), descubridor de la trisomía 21 y defensor incansable de la vida de las personas con discapacidad. La cita central del Papa: "El valor de la persona no depende de lo que realiza o produce".
Jérôme Lejeune, cuya causa de beatificación está en curso, había sacrificado su carrera científica internacional al negarse a participar en el diagnóstico prenatal con fines eugenésicos en los años 1970-1980. Es uno de los pocos científicos católicos del siglo XX que pagó personalmente, en términos de reconocimiento académico y de Premio Nobel perdido, el precio de su coherencia ética.
La carta de León XIV llega en un momento clave: cinco días antes de la votación de la Asamblea Nacional francesa sobre la ayuda a morir, y en directa prolongación de la encíclica Magnifica Humanitas, que trataba sobre la dignidad humana frente a las tecnologías. La elección de Lejeune como figura de referencia no es casual.
Lejeune encarna precisamente la tesis que León XIV defiende en la encíclica: la dignidad de la persona humana es incondicional, no se mide por sus capacidades cognitivas, productivas o sociales. Es una afirmación directamente contraria a la lógica utilitarista que subyace tanto al eugenismo prenatal como a la ayuda a morir.
El puente está claramente establecido: entre el "derecho" a no nacer con discapacidad y el "derecho" a morir cuando la vida se convierte en una carga, hay una lógica común que Lejeune había identificado ya en los años 1970.
La fórmula de León XIV retoma la doctrina constante de la Iglesia desde Evangelium Vitae (Juan Pablo II, 1995): "El ser humano está llamado a una plenitud de vida que supera ampliamente las dimensiones de su existencia terrenal, porque consiste en su participación en la vida misma de Dios" (EV, n. 2). El valor de una vida no se mide por su desempeño.
Esta doctrina tiene una implicación práctica directa: prohíbe clasificar las vidas según su "calidad" o su "utilidad social". Es precisamente lo que hacen, de manera estructural, los dispositivos de diagnóstico prenatal con fines selectivos y las leyes de ayuda a morir que condicionan el acceso a la muerte médicamente asistida a un estado de "sufrimiento insoportable" —es decir, a un juicio cualitativo sobre el valor de una vida continuada.
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Ce message du Pape tombe pile au bon moment. Une vie ne se mesure pas à ce qu’elle rapporte, et c’est justement ce qu’on oublie trop souvent.
Cinq jours avant le vote, cette lettre tombe un peu comme un rappel à l’ordre, non ?
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