IntelligencesReservado a miembros 23/06/20261Añadir a favoritos

En Estados Unidos, el aborto químico con misoprostol solo alcanzó 300.000 casos en 2025. El mismo día, León XIV rindió homenaje a Jérôme Lejeune. Dos visiones del cuerpo humano, dos visiones de la persona, radicalmente incompatibles.
Según datos difundidos por Le Salon Beige, los abortos con misoprostol solo alcanzaron 300.000 casos en Estados Unidos en 2025. Esta práctica se distingue del protocolo habitual de dos medicamentos (mifepristona + misoprostol): administrada sola, la prostaglandina desencadena un trabajo de parto. Los niños nacen vivos, antes de la viabilidad, y mueren fuera del útero.
El 22 de junio de 2026, León XIV recibió en audiencia a los miembros de la Fundación Jérôme Lejeune, con motivo del centenario del nacimiento del venerable profesor. Elogió "a quien fue a la vez pionero de la genética moderna, médico dedicado a los más frágiles y ardiente defensor de la vida". Les invitó: "Sed como él testigos".
El misoprostol solo representa una evolución cualitativa, no solo cuantitativa, del aborto químico. La telemedicina ha eliminado el paso obligatorio ante un médico y ha transformado el acto en una transacción a distancia. El niño ya no es "retirado": es "expulsado" vivo, fuera de todo contexto médico de emergencia.
Esta soledad del acto es total. No hay presencia médica. No hay tercero. No hay lugar. La muerte ocurre en el hogar, solo, por correo. Sea cual sea la posición moral que se adopte, esta realidad merece ser nombrada con claridad: lo que describe el procedimiento no es un gesto médico. Es un parto de un niño condenado a morir solo.
Jérôme Lejeune (1926-1994) es el contra-modelo exacto. Descubridor en 1959 de la causa cromosómica del síndrome de Down, se negó a utilizar este descubrimiento para justificar la eliminación de las personas con trisomía. Pagó este rechazo con su carrera científica. No recibió el premio Nobel que podría haber esperado. Recibió, mucho más tarde, el título de Venerable.
La pregunta que plantea el misoprostol solo no es médica. Es antropológica: ¿qué es un cuerpo humano? ¿Es un conjunto de funciones biológicas de las que se puede disponer libremente, según los propios fines? ¿O es la expresión de una persona que no puede ser reducida a sus características mensurables?
La filosofía realista, en la tradición tomista, responde firmemente: el alma informa al cuerpo, el cuerpo no es un accesorio. La persona humana comienza a existir desde la fecundación, no en un umbral de "viabilidad" definido por la técnica médica del momento.
Lejeune había formulado este constatación en términos científicos: "La genética ha establecido que, desde la fecundación, un nuevo y distinto ser humano comienza su existencia". No era una opinión de creyente. Era un enunciado empírico. Que la ciencia sea hoy puesta al servicio de la eliminación de lo que ha contribuido a conocer mejor es una contradicción que los científicos mismos deberían nombrar.
Es la pregunta que plantea la actualidad con creciente crudeza.
La Fundación Jérôme Lejeune existe para que aún se pueda decir. Y para que se diga con las herramientas de la ciencia, no solo con las de la fe. Porque la verdad no necesita ser creyente para ser verdadera.
León XIV lo dijo el 22 de junio: "Sed como él testigos". Un testigo no se limita a creer en privado. Muestra. Documenta. Nombra lo que ve. Incluso cuando es difícil de escuchar.
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300 000 vies perdues comme des chiffres, et Lejeune qui se battait pour chacune. Ça donne le vertige.
Misoprostol seul et Jérôme Lejeune : deux visions de l'homme face à face