FranceReservado a miembros 25/06/20261Añadir a favoritos

Mientras el voto final de la Asamblea Nacional es inminente, el arzobispo de Marsella alza la voz con claridad. Movilización ciudadana, paradojas legislativas y resistencia de los cuidadores: ha llegado la hora de la elección.
Habíamos seguido el fracaso de la moción de rechazo el 23 de junio de 2026, y luego la movilización ciudadana en cincuenta ciudades. La votación final sobre la propuesta de ley relativa a la ayuda a morir es ahora inminente en la Asamblea Nacional. Francia está a punto de cruzar un umbral que ningún retroceso borrará fácilmente.
El 24 de junio de 2026, el arzobispo de Marsella, Mons. Jean-Marc Aveline, presidente de la Conferencia Episcopal de Francia, lanzó al Figaro una advertencia sin ambigüedades: "Despertemos, no se puede disfrazar de gesto de cuidado el hecho de dar la muerte". La fórmula está a la altura del desafío. Al mismo tiempo, el texto contiene una paradoja constitutiva: si los médicos son excluidos del gesto letal, serían enfermeros o auxiliares de enfermería quienes lo llevarían a cabo —una inversión de la lógica del cuidado que incluso los partidarios del texto tienen dificultades para justificar—. Por otro lado, el documental Anesthésia se estrenó en salas, aportando su testimonio sobre las derivas observadas en los países pioneros, mientras que una alerta ciudadana titulada "Nuestros moribundos no son un estorbo" reunió a franceses preocupados en toda Francia.
La doctrina católica es inequívoca. Juan Pablo II, en Evangelium Vitae (n. 65), afirma que "la eutanasia es una grave violación de la ley de Dios, en cuanto asesinato deliberado moralmente inaceptable de una persona humana". El Catecismo de la Iglesia Católica (n. 2277) precisa: "Cualesquiera que sean los motivos y los medios, la eutanasia directa consiste en poner fin a la vida de personas discapacitadas, enfermas o moribundas. Es moralmente inaceptable". El argumento del "gesto de cuidado" es precisamente el que denuncia Mons. Aveline: se trata de un desvío semántico que la tradición moral católica denomina sofisma por eufemismo.
El desafío inmediato es el de la cláusula de conciencia: si la ley se aprueba, ¿estarán los profesionales sanitarios católicos efectiva y duraderamente protegidos? La experiencia belga y neerlandesa muestra que esta protección se erosiona con el tiempo y las sucesivas ampliaciones del ámbito de aplicación. Más profundamente, es la noción misma de cuidado la que se redefine, con consecuencias duraderas en la formación de los profesionales de la salud y en la imagen de los establecimientos católicos en Francia.
La paradoja de la exclusión de los médicos del gesto letal revela la insinceridad del texto: busca eludir la resistencia del cuerpo médico sin resolver la contradicción ética fundamental. El punto ciego más importante de este debate es la ausencia de un plan serio de desarrollo de los cuidados paliativos, sacrificados financieramente desde hace años en los arbitrajes presupuestarios. La comparación con los Países Bajos —que practicaron por primera vez la eutanasia a un niño menor de doce años en junio de 2026— no es retórica: muestra la trayectoria inevitable de una lógica que, una vez legalizada, no conoce límite estable.
"Mira, hoy pongo ante ti la vida y el bien, la muerte y el mal. Elige la vida" (Dt 30, 19). En concreto: contactar con su diputado antes de la votación final, apoyar a las asociaciones de cuidados paliativos y releer la declaración de la Conferencia Episcopal de Francia sobre la ayuda a morir.
• *Evangelium Vitae* (1995), Juan Pablo II
• *Catecismo de la Iglesia Católica* (n. 2277)
• Declaración de la Conferencia Episcopal de Francia sobre la ayuda a morir (2025)
• Documental *Anesthésia* (2026)
• 2023: Primeras discusiones parlamentarias
• 2024: Informe de la Comisión especial
• 23 junio 2026: Rechazo de la moción de censura
• 24 junio 2026: Intervención de Mons. Aveline
• Junio 2026: Estreno de *Anesthésia*
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